domingo, 16 de abril de 2017

Blau, la génesis

Hola a todos,

En esta primera entrada del blog queríamos presentaros a la familia y por qué decidimos ampliarla con Blau.

Desde que estamos juntos, tanto Cati como yo siempre hemos tenido animales. comenzamos con tres gatos (ya venían en el petate de Cati) y a ellos se les añadió un yorkshire terrier que era el terremoto de la casa. De esa generación nada queda ya y, antes de que se fuera el útimo de ellos, un gato siamés más bueno que el pan, decidimos adoptar a Clavita, una gatita tricolor que hizo compañía al gatito siamés en sus últimas semanas (esperábamos que estuvieran algunos años juntos).

Clavita

Ante este suceso se quedó la gatita sola con dos humanos... y como no nos gusta que los animales estén solos en casa mientras trabajamos y nos gusta darle compañía... vino Karl, un gatito de la misma edad y negro con ojos naranjas (no apto para quien se asuste de las películas de miedo).

Karl

Estos dos enanos llenaron la casa de vida, pero nos faltaba un cómplice, alguien que nos sacara de casa y que, cuando llegáramos, nos hiciera desconectar automáticamente de nuestra jornada laboral y nos conectara al modo familiar.

Ahí entró Blau en nuestras vidas... aunque yo era totalmente remiso a traer un perro a casa por todo lo que significa de cuidados, dedicación y, sobre todo y ante todo, porque hacía un año que habíamos perdido a nuestro yorkshire y la experiencia de su ida no había sido para nada agradable. Ese miedo a ver cómo un perro lleno de energía y bebé eterno saliera de nuestras vidas de nuevo era demasiado para mí, así que fue Cati quien cogió el toro por los cuernos y se interesó por un cocker para el que buscaban familia y que tenía una discapacidad auditiva. Así llegó Blau a nuestras vidas.

Blau tras una semana con nosotros
¿Cómo fue la llegada de Blau a casa? Terrorífica... hubo miedo por parte de todos: De Blau hacia todo lo desconocido, cualquier rincón era bueno para esconderse. De nosotros los humanos porque no esperábamos esa reacción y nos quedamos atónitos. De los felinos hacia Blau porque no sabían qué esperar del nuevo cánido y nos miraban con esas caritas de "¿de verdad nos vais a hacer esto ahora que somos los reyes de la casa?".

Esta situación no duró demasiado, tuvimos la ayuda inestimable de Clavita, quien enseguida se acercó a Blau, se olieron los hocicos, y no tardaron en hacerse inseparables buscándose el uno al otro, mientras que Karl tardó un par de días más en entrar al juego y sentir que todos conformábamos una familia en estado larval... ¿Por qué no pudimos acabar con el "y fueron felices..."?



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