domingo, 16 de abril de 2017

Blau, la desaparición (8 de abril de 2017)

La segunda semana de Blau con nosotros decidí que quería tener un perro sociable y abierto, puesto que habíamos tenido problemas de comportamiento con el can que le precedió. Así que combinábamos paseos con Blau atado sobre asfalto con paseos por el parque que tenemos frente a casa en donde, ya en las postrimerías del día, se juntaban varios vecinos del pueblo para que sus mascotas disfrutaran de un espacio propio de esparcimiento.



Aquí tomé la decisión de dejar a Blau integrarse con los otros cánidos del parque, dejando que durante media hora se acercara a ellos, libre de ataduras, y compartiera juegos. Blau siempre fue remiso a dejarse atar, pero me seguía siempre en un estado de tranquilidad y sumisión que me hizo confiarme y no vi lo que, a la postre y tras unos días, pasó: Blau se descentró y no hubo forma de cogerlo, ni siquiera con los vecinos que había ese anochecer en el parque. En conjunto fueron casi dos horas de tener a Blau delante de nosotros sin ser capaces de cogerlo. Debería de haber notado que cada intento de cogerlo minaba su confianza hacia nosotros... quizás hubiera sido preferible salir del parque sin atarlo dado que nos seguía, pero no lo hicimos... y pagamos las consecuencias: ya anochecido, Blau se metió en la maleza y ya no lo vi más.

De repente los sentimientos como cansancio, miedo, frustración y preocupación nacieron y se agolparon en la mente. No fue si no gracias a los que componían el grupo y a vecinos que se unieron a continuación que pudimos sacar fuerzas de flaqueza y seguir con la búsqueda... y cuanta más gente veíamos a nuestro alrededor que se unía a ella más energía teníamos nosotros. Aunque infructuosa, esa búsqueda sentó las bases de lo que estaba por llegar. Un viaje que comenzó con extraños y que, aún sin haber acabado, ya no me bastan los dedos para contar amigos y simpatizantes.

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